Una de las ideas que más se me quedó grabada después de escuchar a Torin Douglas hablar de ello en una conferencia, fue el hecho de que las agencias (especialmente las multinacionales) tienen una tendencia a ser “gordas”.  Esto básicamente haciendo referencia a que tienen más empleados de los que necesitan.

El tamaño de una agencia y el calibre de sus oficinas impacta, sí, pero como cliente te pasan dos cosas por la cabeza: 1. ¿Cómo voy a pagar esto? y 2. ¿Cuántos clientes tienen y qué prioridad tengo yo?  Hoy en día, y a lo que Douglas se refiere con el despectivo, es que hay una necesidad relativamente urgente de migrar a un formato de agencias más pequeñas en donde menos personas tengan más responsabilidades, se agilicen procesos y se pueda reducir el costo de todo el servicio.

Ahora, en mi opinión, este problema nace en las universidades en donde te educan para ser un “especialista” en tu rama. Una agencia chica no se puede dar el lujo de tener especialistas. Si una sola persona va a realizar la tarea de dos, o tal vez tres personas (explotación laboral adolescente incluida), ese empleado debe sobresalir en todo lo que se le asigne. Su puesto seguirá siendo Diseñador Sr, o Copy Jr, porque así se acostumbra y porque eso es lo que cabe en tu tarjeta, pero en el fondo el que te contrató quiere que funjas como un cuentas-planner-camarógrafo-renderista. 

Las agencias chicas benefician más al cliente que a la misma agencia.

Dejando a un lado el hecho de que este individuo probablemente deba esforzarse el triple para ser talentoso en todas estas áreas, para mí la necesidad de una agencia más eficiente no solo se basa en la suposición de que menos personas = menos dinero, sino que gira en torno al hecho de que los clientes quieren ser el centro de atención y menos gente = menos clientes. Esto plantea un problema para los ingresos de la agencia ya que cada cuenta es pieza clave, pero para el cliente, esto suma aún más puntos a su favor, ya que la agencia hará todo lo posible por no perderlo. 

El prestigio de que tu marca la lleve una agencia internacional sigue vigente, pero pregúntale a cualquier brand manager si preferiría tener el mismo servicio, con más atención y a menor costo a ver qué te dice.  Esto me lleva a hablar del siguiente punto: todas las agencias chicas deben ser fundadas por gente que haya trabajado en una agencia grande. Si vas a ofrecer los servicios de una multinacional, lo mínimo que puedes hacer es respaldar tu trabajo con la misma calidad. Una agencia de un cuarto del tamaño no debe ser pensada como una agencia de cuarta.

Esta idea tomará tiempo en sembrarse en la mente de directores y marketeros de marcas internacionales, pero no se preocupen, aquí estaremos para cuándo se den cuenta.

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